Objetivo Desarrollo Sostenible 16.9
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Hoy queremos hablar de cómo empezó Sharuk. Cada una de las personas del equipo de proyecto tiene un motivo para estar aquí, pero siempre nos hemos sentido especialmente motivadas por el origen de esta aventura.
LION (Saroo) es este motivo. En mayo del 2017 llegó a nuestras manos esta película de Garth Davis. Relata la historia de un niño que sale de su pueblo atrapado en un tren que lo lleva hasta Calcuta, donde, perdido muestra la vulnerabilidad de aproximadamente los 80.000 niños y niñas que se pierden cada año en la India. Tras escapar de mafias, los peligros de las calles etc. Termina siendo dado en adopción a una familia australiana a causa de no saber siquiera su pueblo de origen.
Como decimos, éste no se trata de un caso aislado. Cada año millones de niños y niñas desaparecen por todo el mundo sin dejar rastro a causa de distintos motivos (maltrato, niños perdidos, guerras, desastres naturales…).
Bajo esta premisa empezamos a construir por entonces la dirección de lo que queríamos que fuera Sharuk (el nombre fue inspirado por el nombre del protagonista, Saroo, León en español).
Poco a poco, y a medida que íbamos investigando nos dimos cuenta de que efectivamente había muchos niños que desaparecen cada año. Sin embargo, aquel que vimos detrás de la historia de Saroo fue el que nos enganchó. Se trataba de la no identificación de personas, de la ausencia de un registro en el momento del nacimiento que permitiera identificar al niño a través de sus datos donde quiera que estuviera. Esto fue lo que causó que por mucho que el niño llegara a la policía, no pudieran llevarle de vuelta a la familia que le buscaba a miles de kilómetros de ahí.
Pocas veces habíamos oído hablar sobre este tema por ONGs, instituciones de cooperación al desarrollo… sabíamos poco y además era un tema complejo de entender. Leíamos sobre identidad (tema que estaba candente en aquel momento por la relación con la identidad de género, refugiados, sin papeles, nacionalismo…) y no terminábamos de ver donde podíamos hacer el foco para empezar a trabajar en algo concreto.
Fue entonces cuando decidimos ver qué tipo de compromisos globales se habían acogido hasta ese momento a los que nos pudiéramos sumar y en los que pudiéramos encontrar referencias que guiaran nuestra labor. Sabíamos de los ODS desarrollados por la ONU en 2016, en los que 170 países acogieron el compromiso de trabajar por 17 objetivos hacia el desarrollo sostenible. Era concretamente en el número 16 (explicado en el post anterior) en el cual se le hacía mención a la identidad jurídica, relacionada con la identificación de personas a partir del registro de nacimientos.
Así pues, ya teníamos definido el concepto que trabajábamos, era momento de sumergirnos en todo tipo de informes, estadísticas, estudios, casos… que le hicieran mención al tema y pudieran presentarnos la cara del problema. Pasamos los meses de verano preparando la estrategia que llevaríamos a cabo a partir de septiembre, desarrollando hipótesis, reuniéndonos con distintas ONGs, personas, organizaciones… que pudieran ponernos en contexto. Poco a poco fuimos trazando un mapa de agentes relacionados con la problemática, identificando las zonas más vulnerables, los principales obstáculos, las consecuencias… para finalmente emprender nuestro viaje a Pune en el estado de Maharastra en India.
 

2 Comments

  1. Iranzu dice:

    Mucha suerte en vuestra nueva andadura y, como se dice en estos casos, que pronto no sea necesario vuestro trabajo. Eso será señal de que el registro de los niños nacidos se ha hecho una realidad.

  2. AMAIA dice:

    Tremendamente emocionada con vuestro proyecto, y muy agradecida de vuestra gran labor de ayuda para las grandes personas, los niños y niñas del mundo. Gracias

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